lunes, 28 de diciembre de 2015

Andrés Roca Rey continúa en escalada hacia la cima del toreo mundial





Andrés Roca Rey continúa en escalada hacia la cima del toreo mundial. En esta ocasión fue en Cali donde cosechó otro importantísimo triunfo, tras abrir la Puerta Grande del Señor de los Cristales con tres orejas en su esportón. Derroche de ambición y facultades del torero peruano, que cautivó a la plaza de Cañaveralejo en su presentación como matador de toros en Colombia.
Falta de fuerza de salida mostró el segundo de la tarde, con el que se hincó de rodillas Roca Rey para recibirlo y ya gustar al respetable caleño capote en mano. Quitó después por caleserinas, gaoneras y saltilleras para poner la plaza boca abajo. Tres cambiados por la espalda fueron el comienzo de una faena de muleta vibrante y emocionante. La banda arrancó a sonar y Roca Rey pisó el acelerador para exprimir al máximo al de Paispamba. Gran disposición y firmeza del peruano para inventarse una faena a más, no dudando en ningún momento ante un toro que siempre fue a menos pero nunca abandonando su nobleza. En las tablas y a sólo un palmo entre el cuerpo del torero y las tablas fue el final de trasteo. Una estocada hasta la empuñadura puso en sus manos el doble trofeo.
Roca Rey saludó con el capote de manera vistosa al quinto de la tarde, para después ponerlo al caballo de picar por delantales y una revolera. Quitó por tafalleras muy jaleadas por el tendido con un precioso remate a una mano, componiendo de manera exquisita la figura y con una cadencia primorosa. Brindó al público Andrés Roca Rey antes de comenzar toreando de rodillas la faena de muleta, poniendo nuevamente la plaza entregada a su labor. Vibrante y templadísimo el toreo de muleta del espada peruano al quinto de la tarde, firmando series de muletazos brillantes y con una variedad y temple exquisitos. Se viene a menos el de Paispamba y Roca Rey acorta distancias para finalizar en cercanías una importantísima faena en la que limó asperezas de la embestida del astado. Espadazo espectacular del peruano en segunda instancia, para pasear otra oreja en medio de un gran clamor y la plaza de Cañaveralejo en pie.

Plaza de Cañaveralejo. 27 de diciembre 2015.
Más de media plaza.

“El Fandi”, oreja y oreja con petición de otra.
Andrés Roca Rey, dos orejas y oreja con petición de otra.
Posada de Maravillas, silencio y silencio tras aviso.

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Andrés se llevó el triunfo, se llevó la puerta Señor de los Cristales y se llevó el corazón de Cañaveralejo. Torero que se inscribe desde ya en la línea de los largos, de los recursivos, de los de todo toro y toda plaza. Cuando hubo de torear clásico lo hizo, cuando hubo de alegrar también y cuando necesitó se la jugo sin reato, de pie, de rodillas, de frente, de perfil y de espaldas. No fueron faenas perfectas, ni mucho menos, pero lo fueron de torería, coraje y convicción. Las remató a espada completa, dejándose ver y por lo alto. La segunda, tras un pinchazo arriba que quizá le privó del cuarto apéndice. Dos vueltas con sombreros, botas, ponchos, bullicio y gritos de ¡Torero! sellaron la unión.
Fuente: Jorge Arturo Díaz Reyes

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