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miércoles, 19 de agosto de 2026

Móstoles: Andrés Roca Rey en el cartel del 14 de septiembre junto a Sebastián Castella y David de Miranda

 


Móstoles: Andrés Roca Rey en el cartel del 14 de septiembre junto a Sebastián Castella y David de Miranda. 


Espectáculos Marisma, la reputada entidad dirigida por el empresario Rafael Ayuso, ha cerrado el cartel para la próxima corrida que se celebrará en la localidad madrileña el 14 de septiembre. Este festejo promete ser uno de los acontecimientos taurinos más destacados del año, al reunir a tres diestros que se encuentran en un momento de forma excepcional.


El plato fuerte del evento será la presencia de Andrés Roca Rey, considerado actualmente "el gran mandón del toreo" y reconocido como el número 1 en el escalafón mundial. Su estilo audaz y su capacidad para conectar con el público lo han convertido en una figura imprescindible dentro del mundo taurino, y su participación garantiza una tarde llena de emoción y técnica.

Junto a él, el cartel contará con Sebastián Castella, un torero de gran prestigio que recientemente firmó la que fue considerada la mejor faena de la Feria de San Isidro. Su maestría y sensibilidad al lidiar las reses lo posicionan como uno de los protagonistas más esperados, capaz de ofrecer momentos imborrables gracias a su dominio y elegancia en el ruedo.


Completando el trío de matadores estará David de Miranda, definido como "el torero de la autoridad y la regularidad". Este joven diestro ha demostrado una constancia notable y un temple único que lo hacen infalible a la hora de lograr el triunfo. Su presencia aporta equilibrio y seguridad al cartel, reafirmando la calidad máxima del espectáculo.


La apuesta de Espectáculos Marisma por esta combinación excepcional de talentos augura una jornada inolvidable para los aficionados taurinos, donde el arte, la tradición y la pasión por la tauromaquia se fundirán en un festival de máxima categoría. Sin duda, el 14 de septiembre será una fecha señalada en el calendario para todos los amantes del toreo.

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Gracias, toroperu com.

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lunes, 18 de mayo de 2026

Tito Fernández ha expresado su entusiasmo por disponer de Acho por tres años

 


La Sociedad de Beneficencia de Lima (SBLM) ha otorgado el contrato de arrendamiento de la histórica plaza de toros de Acho para los años 2026, 2027 y 2028 al empresario peruano Tito Fernández, representante de la empresa Producciones La Esperanza. Esta decisión marca un hito importante para la tauromaquia en Lima y el Perú, ya que por primera vez se contará con una planificación a mediano plazo que permitirá fortalecer la feria taurina y posicionar a la capital como un referente cultural y económico del mundo taurino.


Tito Fernández ha expresado su entusiasmo por disponer de tres años consecutivos para desarrollar una estrategia empresarial sólida y una coordinación ganadera adecuada. "Hasta ahora tuvimos que improvisar una feria de emergencia y otra que solo fue continuidad. Contar con esta estabilidad contractual nos permitirá organizar una secuencia de eventos mucho más atractiva y profesional", afirmó. La intención es gestionar la Feria del Señor de los Milagros y la temporada taurina peruana como un ciclo de gran relevancia y atractivo para aficionados locales e internacionales.

Según los términos del contrato con la SBLM, para el año 2026 está previsto un mínimo de cinco corridas de toros y una novillada, mientras que para 2027 y 2028 se exigen al menos cuatro corridas por temporada. Sin embargo, Tito Fernández aseguró que no limitará la oferta a estos mínimos, buscando ampliar la programación y enriquecer la experiencia taurina. Además, el pago total por el arrendamiento de Acho asciende a 3.3 millones de soles más IGV repartidos durante los tres años, con condiciones específicas para cada ejercicio. En 2026, se desembolsaron 1.3 millones al firmar el contrato, sin necesidad de fianza bancaria. Para 2027 y 2028, el pago será dividido en dos partes –marzo y octubre–, acompañados de una fianza bancaria de 250 mil soles.


Un aspecto relevante es la inversión comprometida para mejorar la infraestructura de la plaza. Se destinarán 400 mil dólares para culminar el restaurante ubicado en los altos de Chiqueros, completando así la zona inaugurada en 2025. Esta obra dependerá de los permisos correspondientes, que se espera obtener antes de agosto del 2026.

En cuanto a la selección ganadera para la feria de 2026, Tito Fernández confirmó que las corridas de toros contarán exclusivamente con ganado español, sin participación de hierros nacionales. El inicio del serial estará a cargo de la ganadería El Capea, conocida por su histórico triunfo en Lima en el año 2000, cuando Morante de la Puebla toreó magistralmente el toro Culebro y logró el Escapulario de Plata. La segunda corrida presentará el hierro de Montalvo, que fue protagonista en la temporada pasada con victorias destacadas para Fernando Adrián y Joaquín Galdós. Además, se ha anunciado la presentación de la prestigiosa ganadería de Victorino Martín, lo que representa un acontecimiento especial para el ambiente taurino peruano. La cuarta fecha será con toros de Torralta, otra novedad que amplía la diversidad del espectáculo, y se cerrará el ciclo con la ganadería de Núñez del Cuvillo.


El abono para la temporada se abrirá el 15 de junio, manteniendo los precios vigentes del 2025 y considerando que se añadirá una corrida más respecto al año anterior. Los beneficios para abonados, jóvenes y otros grupos especiales se conservarán según los criterios aplicados previamente, buscando mantener el acceso y la fidelidad del público taurino.

Una iniciativa paralela importante es el proyecto de inversión sobre el Mirador de Ingunza, requisito planteado en los términos del contrato. Tito Fernández ha aclarado que este proyecto se gestionará de forma independiente a la administración directa de la feria de Acho. La propuesta contempla no solo la inversión en el mirador, sino también en toda la zona de influencia de la plaza en el Rímac, con el objetivo de revitalizar y aportar valor turístico y cultural a los alrededores de esta emblemática plaza.



Finalmente, la relevancia de Lima en la tauromaquia nacional e internacional no solo se sostiene en la infraestructura y organización, sino también en la pasión de figuras emblemáticas como Andrés Roca Rey, quien tiene un profundo amor y compromiso con la plaza de Acho. Tito Fernández confía en que este legado taurino y el trabajo conjunto llevarán a Lima a consolidarse como un gran motor cultural y económico dentro del ambiente taurino mundial, proyectando al Perú con fuerza y tradición en este arte centenario.

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Gracias, Toroperu com.



sábado, 14 de marzo de 2026

FALLECE TORERO PERUANO GASTÓN VÁSQUEZ "GITANILLO DE LIMA"

 


GASTÓN AMADOR VÁSQUEZ (Gastón Vásquez)

Matador de toros, rejoneador y más tarde Banderillero.


Gastón Vásquez, g
ran amigo, gran taurino y miembro de la Peña Taurina de los Viernes. Conocido en el mundo del toreo como "Gitanillo de Lima", ha dejado una huella imborrable en la historia del toreo peruano. Su pasión por la tauromaquia comenzó desde muy joven, y a lo largo de su carrera se convirtió en uno de los rejoneadores más admirados y respetados del país. Con una elegancia única en el ruedo, Gitanillo de Lima no solo demostró su destreza en la monta, sino que también reflejó un profundo amor por la cultura taurina.

Nacido en Lima, Gastón supo ganarse el cariño del público con su carisma y su entrega en cada faena. A lo largo de los años, cosechó numerosos triunfos y deslumbró a los aficionados con su estilo inconfundible. Su legado no solo se basa en sus habilidades como torero, sino también en su compromiso con la promoción de la tauromaquia en Perú.


Su estilo único combinó técnica y arte, lo que le ha valido el reconocimiento tanto de aficionados como de críticos. A lo largo de su carrera, ha enfrentado grandes retos y ha logró triunfos memorables.


Su fallecimiento ha dejado un vacío en el corazón de muchos, quienes recuerdan no solo al artista excepcional que fue, sino también al ser humano generoso y humilde. Gitanillo de Lima continuará vivo en la memoria colectiva, siendo un símbolo de la rica tradición taurina del Perú. Descanse en paz, un verdadero maestro del arte del toreo.

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Lamentable noticia para el Perú Taurino. La madrugada del día de hoy ha fallecido el torero peruano Gastón Amador Vásquez "Gastón Vásquez", a la edad de 93 años.


"Gastón Vásquez", nació en Lima el 22 de junio de 1932. Su afición nace desde niño. Su padre y su hermano Florencio lo llevaban a presenciar las corridas de toros. Su afición se ve acrecentada la tarde en la que el mítico torero peruano Adolfo Rojas "El Nene" recibe la alternativa en la Plaza de Acho. Ante su deseo de querer ser torero su hermano Florencio lo lleva a la Escuela Taurina de Manzanilla que tenía como profesor al matador Elías Chávez "Arequipeño". 

Se pone por primera vez delante de un astado en las capeas que se organizaban en la Hacienda Villa. Formalmente se presenta en un festival taurino nocturno organizado por José Fernández "El Mangas" en la Plaza de Acho en el año 1947. Este mismo año se viste por primera vez de luces en la plaza de toros de Huasahuasi (Junín), actuando como sobresaliente de espadas en festejo que alternaban los novilleros Cirilo Olazábal y Víctor Pacheco "Pachequito", quienes le cedieron finalmente estoquear uno de los novillos de esa tarde. 

Su debut en la Plaza de toros de Acho en traje de torear fue en el año 1951, alternando con Pedro Romero y Félix Rivera para matar novillos de Víctor Delgado. 

En el año 1957 actúa en la plaza de toros "Olympic" de la Paz en Bolivia y al año siguiente, 1958, se presenta en ruedos de Ecuador. El año 1959 viaja a España llegando a torear en diversas plazas. Luego de regresar al Perú consigue torear dos novilladas en la plaza de Acho con el remoquete de "Gitanillo de Lima" y continuar su campaña en plazas de provincias. 

Desde el año 1964 decide hacerse banderillero, categoría en la que más tiempo se desarrolla alternando especialidades. En algunas ocasiones como novillero, incluso llegando a recibir la alternativa en la plaza de toros "Coliseo Huancayo" de Huancayo (Junin) el 30 de abril de 1972, teniendo como padrino al matador mexicano Carmelo Torres, de testigo al venezolano Ramón Abascal, para enfrentar reses de Checayani y La Huerta. Asimismo, como rejoneador en su caballo torero "Casinón", debutando como torero a caballo en Acho en la Corrida de San Fernando del año 1973. 

En su vida profesional ha obtenido sonados triunfos, así como recibido tres cornadas. También se ha desempeñado como gerente administrativo de la plaza de Acho durante la gestión de la empresa taurina Perú del doctor Marcial Ayaipoma, organizador de corridas, apoderado de toreros, mayoral de la ganadería Santa Rosa de Lima de propiedad del matador Alfredo Galdós, entre otros. 

Fue socio fundador del Sindicato Unión de Matadores de Toros y Novillos del Perú SITOPE y socio activo de la Peña Taurina de los Viernes. 

Expreso mis más sentidas condolencias a sus familiares. Descansa en paz ¡Torero!

https://www.facebook.com/FUEGOTV.PE/videos/890958457103902

http://perutaurino.blogspot.com/



jueves, 25 de septiembre de 2025

Quien es y por que existe el antitaurino

 


Un antitaurino se define como una persona u organización que se opone a la tauromaquia (la práctica de las corridas de toros) por considerarla un acto de crueldad y maltrato animal.


Desde que me hice taurino, mi vida dio un giro significativo. Recuerdo aquel día en la Plaza de Acho, observando a mi padre en medio de la emoción, donde las papas queman y los toros cojen. En ese momento, comprendí que ser taurino corría por mis venas, era parte de mi ADN, como lo es para muchos que viven y defienden esta tradición.


Los antitaurinos suelen lamentarse por la muerte del toro, compadeciéndose de su destino. Sin embargo, se olvidan de la realidad que les rodea. Por cada toro que se sacrifica en España, hay un alarmante número de abortos; y en Colombia, la cifra es aún más impactante. Me pregunto dónde están esos antitaurinos cuando se habla de vidas humanas. No les importa la muerte del toro; lo que verdaderamente les molesta son los valores que se encarnan en una plaza de toros.



La valentía de enfrentarse al toro, la lealtad a los principios de la tauromaquia y la entrega desinteresada son valores que se viven en cada faena. Los antitaurinos, en cambio, no son valientes, son cobardes; no son leales, son desleales; y su entrega está llena de cálculo y manipulación.

En resumen, el antitaurino no quiere ver que el ser humano puede ser mejor de lo que representa. Su rechazo a la tauromaquia revela más sobre ellos que sobre nosotros. Ser taurino es, sin duda, una de las mejores cosas que me ha pasado en la vida.


Ergo no es muerte del toro lo que les importa, les importa un pimiento, la muerte del toro a los antitaurinos, sabes lo que les fastidia, los valores que se encarnan en una plaza de toro, Antonini, cuáles son, valentía, te pones delante del toro, lealtad, no rompes con los principios de la tauromaquia y entrega, eres capaz de dar tu vida, los antitaurinos son valientes, no. Por cada toro que se mata en España y 300 cabezas de bobino que se sacrifican en un matadero y no veo a ningún antitaurino en un matadero ergo no es muerte del toro lo que les importa,

les importa un pepino, la muerte del toro a los antitaurinos.


Sabes lo que les fastidia, los valores que se encarnan en una plaza de toros, Antonini, cuáles son,  valentía te pones delante del toro, lealtad, no rompes con los principios de la tauromaquia y entrega, eres capaz de dar tu vida. 

Los antitaurinos son valientes? no, son cobardes, son leales? no, son desleales, son entregados? no, son calculadores. 

Por lo tanto, ¨El Antitaurino¨ es una Persona Cobarde, Desleal y Calculadora. 



Le duele ver que el ser humano es mejor de lo que el representa. 


Esos son los antitaurinos





sábado, 8 de marzo de 2025

Historia de la Tauromaquia en el Perú

 


HISTORIA DE LAS CORRIDAS DE TOROS EN EL PERU

Hay que reconocer que las corridas de toros no es una tradición heredada del antiguo Imperio de los Incas, porque éstas se remontan desde los primeros años de la llegada de los conquistadores españoles a América, y por supuesto el ganado bovino fue traído por los colonos tras su llegada al Perú, éste ganado sirvió primero para alimentación de la población hispana y luego cuando se expandió por los campos se pudo seleccionar el ganado bravo. 

El escritor peruano Ricardo Palma en su libro “Tradiciones Peruanas” manifiesta que la primera corrida lidiada en Lima fue en 1538 en celebridad de la derrota de los Almagristas, de lo cual no hay una fuente de datos fidedigna, y la otra en cambio es que la primera corrida se dio el lunes 29 de marzo de 1540 por la consagración de óleos, de la cual también se da cuenta en libros narrativos e históricos del clero.

Los conquistadores españoles Francisco Pizarro, Diego de Almagro y Hernando de Luque pisaron por primera vez tierra del vastísimo imperio, desembarcando efectuado en el norte del Perú a principios de 1532. Aprovechó Francisco Pizarro para sus fines de conquista, la lucha que sostenían los dos soberanos Huáscar y Atahualpa, hijos y herederos ambos del fallecido Inca Huayna Cápac. Muertos los dos reyes Incas avanzó Pizarro hacia la capital del


Imperio Incaico en el Cuzco, consolidando poco después la conquista española.

Desde el primer momento surgieron desavenencias entre los capitanes españoles Pizarro, Almagro, Hernando, Juan y Gonzalo Pizarro, y Francisco de Carvajal. Duró este sombrío período de conquista hasta que poco a poco, y por unas causas u otras fueron muriendo los protagonistas del drama. En circunstancias tan adversas era normal que la fiesta española no enraizara como sucedió, ya que todo lo hicieron por el avasallamiento. Existieron muchas corridas de toros y de todo ello dio fe el escritor Inca Garcilaso de la Vega en sus crónicas de la famosa obra “Los Comentarios Reales”. Las corridas de toros debieron ser mínimas en los primeros años, pero después con el desarrollo ganadero fueron incrementándose.

Las constantes guerras entre los conquistadores concluyeron en el año del 1556, con la llegada del tercer Virrey don Andrés Hurtado de Mendoza, de quien se dice que fue un hombre prudente pero enérgico a la vez, por lo que pronto consiguió pacificar el virreinato condenando a unos, enviando a otros a España, en algunos casos embarcó en la dudosa aventura a “El Dorado” a los más ambiciosos. Era “El Dorado” el nombre que se le daba por aquellos años a una región en la Amazonía del Virreinato, la misma que cautivaba a ambiciosos que anhelaban riquezas, o aquellos revoltosos e inquietos españoles que restaban unidad a la corona española. El virrey Hurtado de Mendoza consignó estos hechos y fue fundamental para el establecimiento definitivo de las fiestas con corridas de los toros. El citado virrey escribió lo siguiente: “Los derechos que el Alguacil Mayor de esta ciudad había de llevar por la ocupación y trabajo las tendrá cuando se corran toros ..... y suplicamos ahora a Su Excelencia que de los toros que en esta ciudad corriesen en las fiestas ........ que el primer toro que se corriera de cada una de las dichas fiestas, sea y se dé al Alguacil Mayor de esta ciudad, atento a que él y sus alguaciles se ocupen mucho en el hacer y deshacer y guardar las talanqueras ......”, este texto figura en el libro “Historia Taurina del Perú” de José Emilio Calmell, publicado a mediados del siglo pasado. El Convictorio de San Carlos y la Facultad de San Fernando, actualmente esta facultad pertenece a la prestigiosa Universidad Nacional Mayor de San Marcos, obligaba en aquella época a que sus alumnos que se doctoraban (ósea obtenían la graduación profesional), tenían que costear una corrida de toros como agradecimiento a la corona española por su educación. Así se expresaba en su constitución: “Y más ha de ser obligado el que se doctorase a dar toros que se corran aquel día del grado en la plaza pública de esta ciudad”.

En la Plaza mayor de Lima el 27 de julio de 1622 se dio una corrida de toros para agasajar al nuevo virrey don Diego Fernández de Córdoba, Marqués de Guadalcázar. Y en septiembre del mismo año volvieron a correrse toros: “Se hicieron fiestas reales de toros y cañas, y se convidó al Virrey, Audiencia y Universidad para que las viesen en las casas de Cabildo, cuyas galerías estuvieron ricamente colgadas y se dio colación a todos sus concurrentes y sus mujeres. Salieron a caballo muchos caballeros ricamente vestidos a lo cortesano, con rejones en mano y llevando pajes de librea... En las ventanas, balcones, terrados y tablados de la plaza había gran concurso de gente y se jugaron veinte toros; los caballeros hicieron algunos lances y mostraron su bizarría”. En la época del mandato del Virrey Marqués de Guadalcázar se celebraban las fiestas más suntuosas que acaso se celebraron en Lima hasta entonces. Fue el motivo el regocijo por el nacimiento del príncipe Baltasar Carlos. La organización corrió a cargo de los gremios de la ciudad (confiteros, pulperos, sastres, zapateros, orfebres, herreros y comerciantes), que procuraron excederse en el rumbo y el acierto, pues a cada uno se le asignó un día de los siete que duraron las corridas. Comenzaron los confiteros y siguieron los pulperos, los sastres, los zapateros, los plateros, los herreros y los mercaderes. Por cierto, que en ellas tomó parte, y muy brillante, el tratadista taurino don Juan de Valencia que a la sazón se encontraba en el Perú, dejó bien sentado la cátedra de tauromaquia que practicaba con destreza, lo mismo que escribía en sus preceptos y ordenanzas. Su mayor éxito lo obtuvo en la última corrida, es decir, la de los mercaderes, en la que se hartó de hacer buenas suertes con los toros.

Será el nombre de Juan de Valencia


quien seguramente inicie la historia taurina del Perú, porque debemos considerarle como el primer torero famoso que viajó del Perú a España, pues en las fiestas taurinas de la Corte éste diestro acreditó su competencia, siendo de los más famosos rejoneadores entre los nacidos entonces. Juan de Valencia había nacido en Lima en 1605 y pertenecía a una ilustre familia zamorana que presumía de linaje real, como descendientes del famoso infante don Juan Manuel. Razón por la que le llamarón “Juan de Valencia el del infante”. Nació el año de 1605, mismo año en el que nació Felipe IV quien fue autor de las “Reglas para torear y para poderlo errar”, pues don Juan como tantos autores de reglas de torear, unía la preceptiva a la práctica del rejoneo, toreó en la ‘Puerta del Sol’ en Madrid el miércoles 2 de octubre de 1641 con motivo de la Traslación de la imagen de Nuestra Señora del Buen Suceso. Escribió en su obra firmada en Madrid el 26 de octubre de 1639, habitar en la Villa y Corte a partir de los catorce años de edad.

Es imposible hablar de cuantas fiestas de toros se verificaron en la ciudad de Lima durante el virreinato. Sólo nos referiremos a las más importantes o a las que, desde el punto de vista taurómaco, hayan tenido alguna significación.

Durante los años 1659 y 1660 se realizaron diez “Corridas Reales”, que fueron corridas de toros por el nacimiento del príncipe Felipe, hijo del Rey Felipe IV. Como en España esas fiestas resultaban animadas y variadas, el virrey Conde de Alba de Liste, jugaba cañas; interviniendo caballeros rejoneadores; hubieron alcancías, fuegos, luminarias, pilas de vino, toros con artificio de fuego por la noche; lucha de moros y cristianos; lanzadas, volatín en una maroma; moharras, toro ensillado, máscara ridícula y figuras alusivas a diversos temas. En la última corrida con motivo del alumbramiento real, se echó un toro para los indios, montaron éstos en la plaza un castillo, al que rindieron tras un simulacro de lucha, y por último salieron dos indios a garrochar a los toros.

En años posteriores se verificaron corridas de toros: el 15 de noviembre de 1667, con ocasión de la llegada del Virrey Conde de Lemos, al puerto del Callao, celebrándose una corrida en esta ciudad porteña el 24 de julio de 1668. Después otra en Lima por el nacimiento de un hijo de éste Virrey en la que se corrieron toros ensogados. El mismo virrey Conde de Lemos escribió la relación a las fiestas celebradas en la llamada Ciudad de los Reyes, que con ocasión de haber sido beatificada Rosa de Lima, ésta fue una de las siete corridas de toros que se dieron por aquellos años.

No todos los virreyes fueron amantes de las corridas. Tal fue el caso del Conde de Chinchón que en determinado momento trató de impedir la celebración de las corridas de toros, lo que dio lugar a que durante el virreinato del Marqués de Mancera, Su Majestad el Rey Felipe IV dictara una Real Cédula a favor de la celebración de las corridas de toros.

Por varios años las fiestas de toros se verificaron en la Plaza Mayor de Lima, cerrándose con talanqueras, tablados y barreras, en todo el contorno interior de dicha plaza, con lo que quedaban tapadas las ocho calles que de ella partían. Durante el gobierno del cuarto Virrey (1561-1564), don Diego López de Zúñiga, Conde de Nieva, se construyeron los arcos de esta plaza y se determinó que fueran anualmente cuatro las principales fiestas de toros, autorizando un gasto en colación de ciento cincuenta pesos para cada una de ellas. Habían de darse las corridas en: Pascua de Reyes, San Juan, Apóstol Santiago y Nuestra Señora de la Ascensión. Además, solían celebrarse corridas a la llegada de nuevo virrey, juramentación u conmemoración de monarcas, canonizaciones y con otros pretextos. Para las corridas de menos importancia o menos suntuosas, se habilitaban plazas o plazuelas que no eran la Mayor (o llamada la de Armas), entre las que figuraban: plazoleta de Santa Ana, plaza de la Inquisición, plazoleta del Cercado, plazuela de Cocharcas, plazoleta de Santo Domingo, etc.

Las fiestas de toros no entusiasmaban solamente en el Perú a los españoles, si no que al parecer, también los esclavos negros e indios dominados, gustaban de esta corridas, inicialmente como pasivos espectadores, y luego también como activos toreadores. En un concilio provincial, los prelados pidieron “que no se corran toros entre indios, ni por semejante ocasión les hagan poner las talanqueras sin pagarles, y haciéndoles perder la misa en día de fiesta ...”, según se describe en uno de los libros del cabildo de esa época que se guarda celosamente en la biblioteca de la Municipalidad de Lima.

En todo el siglo XVII son numerosísimas las fiestas de toros, pues la pasión no había disminuido, abundando mucho más los datos históricos. Fue en 1602 los dominicos organizan en la plazoleta de Santo Domingo una suntuosa corrida como término de los festejos con motivo de la canonización de San Raimundo de Peñafort. En ella tomaron parte muchos caballeros de la aristocracia limeña. El 8 de enero de 1670 hubo corrida de toros y cañas en Lima. El 27 del mismo mes cuatro caballeros clavaron rejones: don Luis de Sandoval dio un rejonazo, sacando malherido el caballo; don Manuel de Andrade puso dos rejones, despedazando al toro; don Diego Manrique atravesó el cuello del toro con un rejón, y don Cristóbal de Llanos mató tres astados, por lo que fue vitoreados.

El 13 de febrero de 1672 se corren toros ensogados; el 11 y 13 de agosto de 1674 se celebraron corridas en el puerto del Callao a la llegada del Virrey don Baltasar de la Cueva; el 6 de noviembre del mismo año, en celebración del cumpleaños de Carlos II, se organiza una corrida de toros en la Plaza Mayor de Lima. En 1682 el Virrey Duque de la Palata prohíbe “llevar toros a las cercas y plazuelas de los conventos de religiosas para correrlos”. El día 8 de diciembre de 1963 don Melchor Portocarrero, Conde de la Monclova y vigésimo tercer virrey del Perú, organiza una gran corrida en la Plaza Mayor de Lima para celebrar la reedificación del Cabildo, del Palacio y de los Portales de dicha Plaza Mayor, destruidos por el terremoto de 1687.

Ya con la llega del nuevo siglo la fiesta de toros en el Perú comenzó a tener un aspecto más formal, evolucionando hacia el predominio del torero de a pie, pues actuaron con mayor regularidad toreros profesionales, se dio comienzo a la edición de listines de los toros que saldrán en cada corrida, y los capeadores de a caballo, un modo de torear peculiar de éste lado del Reino de España, trabajaron en casi todas las funciones, sin olvidar a los rejoneadores profesionales que también figuran.

En octubre de 1701 se verificaron en Lima fastuosas fiestas de toros para celebrar la proclamación de Felipe V, en la primera de ellas aparece el primer listín o lista de los toros, antecedente del cartel, en el que se consignan los nombres de los astados, las pintas de éstos y las ganaderías de las cuales procedían, como ejemplo: “El Gallardete, overo, de Huando; El Invencible, retinto, de Bujama; y otros...”. Por el nacimiento del Príncipe de Asturias Luis Felipe, después Luis I, hubo en Lima Fiestas Reales con corridas de toros. Con motivo de sus bodas también se celebraron varias corridas: “la primera el 12 de abril, la segunda el 13, la tercera el 17 de abril, la cuarta el 19 de abril, la quinta el 21 de abril, de igual mes del año de gracia de 1723”. Y aún cuando en la relación titulada “Júbilos de Lima”, de Peralta y Barnuevo, las crónicas de ese entonces no aclaran demasiado, pareciera ser que hubieron más corridas de toros de esas cinco a las que se ha aludido. Y al año siguiente, también se corrieron toros por haber jurado don Luis como heredero de la Corona de España. Por aquellos años se festejaron con corridas dos canonizaciones: la de Santo Toribio Alfonso de Mogrovejo el 10 de diciembre de 1726 y la de San Francisco Solano el 27 de diciembre de 1726.

El 29 de julio de 1737 se jugaron veintidós toros en el pueblo de Surco (actualmente distrito de Lima Metropolitana). Al concluir el primer tercio del siglo XVIII eran abundantes los toreros que ejercían en el Perú esta profesión, actuando principalmente en corridas ordinarias y hasta en los pueblos más pequeños, aún cuando en las listas de toros, donde ya figuraban por esa época las divisas de las ganaderías, no aparecen, sin embargo los nombres de aquellos lidiadores empiezan a parecer en los listines taurinos. En el año de 1756 se levantó en Lima la primera plaza de toros, pero su construcción fue de madera, los productos de las corridas en ella verificadas estaban destinados a la reconstrucción del Hospital de San Lázaro destruido por el terremoto de 1746, plaza que había de ser también la primera en América hecha ex profesamente.

En la Plaza Mayor de Lima, y en 1760, se celebra una real fiesta de toros para festejar la elevación al trono de Carlos III. Dos años después en igual escenario, se organizan cuatro corridas como agasajo al nuevo Virrey don Manuel de Amat y Juniet quien fuera amante de la famosa Micaela Villegas “Miquita” ó más conocida como “La Perricholi”, de quien del virrey se enamoró perdidamente.

Durante el mandato de este virrey


se construyó la plaza firme de Lima, estrenada aún sin concluir el 30 de enero de 1766. No por ello dejaron de jugarse toros en la Plaza Mayor, especialmente cuando se trataba de fiestas reales, y en diversas plazuelas, hasta en el teatro. Los limeños se sentaban en la plaza a las diez de la mañana para presenciar el encierro y no se levantaban hasta verlos lidiados, por la tarde, los veinte toros de que solía constar las corridas de aquella época, como en Sevilla, Valencia, Madrid o en cualquier ciudad española. En la temporada de 1780 ya figuraban en la Plaza de Toros de Lima o “Plaza de Acho” los nombres de los lidiadores siguientes:

Matadores: Manuel Romero, El Jerezano, y Antonio López, de Medina Sidonia.

Picadores y Rejoneadores: José Padilla, Faustino Estacio, José Ramón y Prudencio Rosales.

Capeadores de a caballo: José Lagos, Toribio Mújica, Alejo Pacheco y Bernardino Landaburu.

Tres suertes al menos eran privativas del toreo peruano del siglo XVIII, éstas eran: la suerte del puñal, la monta de toros al pelo y/o ensillados; y el capeo desde el caballo.

Por la exaltación al trono de Carlos IV se celebraron corridas de toros en la Plaza Mayor de Lima, como capital del Virreinato del Perú, y durante el año de 1790, varias corridas reales. En ellas intervinieron rejoneadores profesionales, capeadores, doce toreros de a pie (cuyos nombres no se consignan en el listín), dos desjarretadores. Las últimas corridas del siglo XVIII fueron: cinco fiestas reales en 1791 para agasajar al Virrey Fray Francisco Gil de Taboada, en la Plaza Mayor de Lima, con rejoneadores, capeadores y doce toreadores divididos en dos cuadrillas: una de las cuadrillas fue la de Miguel Utrilla y la otra la del peruano José Pizi. Las temporadas de 1792 a 1795 se desarrollaron normalmente en la Plaza de Acho. Al siguiente año de 1796 hubo cinco corridas reales en la Plaza Mayor de Lima para recibir al nuevo Virrey Marqués de Osorno, en las que intervinieron capeadores de a caballo, rejoneadores y matadores, banderilleros y picadores europeos, y doce toreadores del país, cuyos nombres no figuran en el cartel.

Tres corridas extraordinarias más fueron las que presenciaron los limeños en su Plaza Mayor (o también llamada Plaza de Armas) el año de 1797, organizadas para reunir recursos con que terminar las torres de la catedral. Ese mismo año la temporada continuó normalmente en la Plaza de Acho, donde desde algunos años atrás se acostumbraba echar un toro para ser lidiado por aficionados bisoños, algunos de los cuales se harían toreros profesionales.

El siglo XIX comenzó en la Plaza de Acho con la consabida temporada de diciembre a enero (1800 - 1801). Figuraron como toreros cuatro capeadores de a caballo, dos rejoneadores, dos banderilleros europeos, tres matadores con espada, cinco matadores con puñal y banderilleros, dos capeadores de a pie y dos desjarretadores, innominados. Siguen figurando en los programas la lanzada, parlampanes (individuos mojigangeros), perros; además el nombre, procedencia, pinta y divisa de los toros, más un astado para muchachos noveles. Las sucesivas temporadas en la Plaza de Acho se desarrollaron normalmente a lo largo de diciembre de 1806 y organizadas por el ayuntamiento limeño, efectuándose cinco corridas de toros en la Plaza Mayor de Lima para festejar el recibimiento del Virrey don José Fernando de Abascal. Cuatro corridas más, todas ellas extraordinarias, se verificaron en enero de 1807, y dos corridas extraordinarias también, los días 3 y 9 de febrero siendo estas las últimas que se efectuarían en la Plaza Mayor de Lima. En adelante se celebraron únicamente en la plaza firme de Lima (Plaza de Acho), por cierto con muy buenos rendimientos para sufragar a las necesidades económicas que las luchas por la emancipación exigían.

Proclamada la Independencia del Perú el 28 de julio de 1821 continuaron las corridas, aunque con toreros del país y algunos toreros mexicanos, haciéndose una sola excepción con el diestro gaditano Vicente Tirado, que durante el virreinato ya contaba con muchas simpatías, y que siguió actuando hasta 1836 en que fallece. Con la Independencia del Perú no quedó torero español alguno en el país, excepto Vicente Tirado. Como consecuencia de tal acontecimiento, las suertes de pica y banderillas desaparecieron temporalmente, quedando para quebrantar a los toros el capeo a caballo,


tradicional modo del toreo nacional, ejecutándose la llamada “Suerte Nacional”.

El 7 de enero de 1849 se presentó en Lima la primera cuadrilla de toreros españoles. Con esta cuadrilla resucitó en el Perú las suertes de pica y banderillas. Y a partir de ese año ya se hace más frecuente la visita de toreros hispanos. El primer matador de cierto relieve que pisa el albero de la Plaza de Toros de Acho es Gaspar Díaz “Lavi”, diestro español. Se presentó el 16 de noviembre de 1851. Y en 1856 se estrenó en Lima José Lara “Chicorro” quien actúo hasta el año de 1885. Como matador efectúo su presentación en Lima en 1859, el nacional Ángel Valdez “El Maestro”. Este valeroso diestro ejercía la profesión con el aplauso y la admiración de todos hasta el 19 de septiembre de 1909.


En 1869 se presentaron en Lima los diestros españoles Vicente García “Villaverde” y Francisco Sánchez “Frascuelo”; en 1870, Manuel Hermosilla y Francisco Díaz “Paco de Oro”. Ese mismo año se hizo empresario de la Plaza de Acho el acaudalado limeño don Manuel Miranda. Llevando a cabo en ella una profunda reforma. Mientras las obras se efectuaban, viajó a España para contratar toreros y adquirir toros. En efecto compró seis toros y doce vacas de Veragua, seis astados de Miura, seis de Colmenar, doce de Mazpule y seis de Navarra. Como tenía el propósito de fundar una ganadería brava, adquiere la finca de Cieneguilla, en el valle de Pachacámac. Traslada a ella un semental y más de cien vacas compradas a la acreditada ganadería del país “Rinconada de Mala” y otras hembras de diferentes ganaderos peruanos. Este ganado desapareció años después en la guerra sostenida entre Perú y Chile.

En el transcurso del siglo XIX las corridas sufrían una seria transformación hasta ejecutarse totalmente como en España, pues desaparecen los “capeadores de a caballo”, imponiéndose los picadores. Decir que casi todos los toreros españoles han toreado en Lima parece una exageración; sin embargo, no lo es. Desde 1871 han toreado en la Plaza de Acho entre otros famoso: Julián Casas “El Salamanquino”, Gonzalo Mora, Cúchares de Córdoba, Gerardo Caballero, Ángel Fernández “Valdemoro”, José Ponce, Ángel Pastor, Cacheta, Rebujina, José Machío, Cayetano Leal “Pepe-Hillo”; en 1891 torearon “Cuatro Dedos”, que gusta muchísimo por la maestría con que ejecuta las suertes. Al año siguiente regresó “Cuatro Dedos” al Perú llevando consigo cuatro sementales de Miura, dos de los cuales consiguió vender a los ganaderos don Vasco Fernández y a don Federico Calmet. Hasta la conclusión del siglo pisan todavía el ruedo de la Plaza de Acho algunos banderilleros y espadas españoles. Entre estos últimos: Manuel Nieto “Gorete”, José Villegas “Potoco”, José Pascual “Valenciano”, Juan Antonio Cervera, Francisco González “Faíco” y Antonio Escobar “El Boto”.


En 1901 se presentaron en Lima los diestros Francisco Bonal “Bonarillo” y “Capita”, ese mismo año llega nuevamente de España el picador “Faíco” con cuatro sementales españoles, que adquieren ganaderos peruanos. El 22 de febrero de 1902 torea Ángel Valdez “El Maestro” su penúltima corrida, pues por enfermedad no vuelve a lidiar hasta 1909, en que se retira. En la cuadrilla de Manuel Molina “Algabeño Chico” hizo su presentación en Lima un 13 de abril de 1902 el famoso piquero madrileño Manuel Martínez “Agujetas”, a quien se debe definitivamente la implantación en el Perú de la suerte de varas. Más presentaciones como las de Antonio Olmedo “Valentín” y Ángel García “Padilla”. En el año de 1903 se presentó Juan Sal “Saleri”, en 1904 “Guerrerito”, en 1905 Vicente Pastor, en 1906 “Lagartijillo”, José Machío Trigo, “Lagartijillo Chico”, en 1907 “Cocherito de Bilbao”, y en 1909 “Platerito”. Es necesario destacar que el domingo 19 de septiembre de 1909 se despidió en Lima, el matador peruano Ángel Valdez “El Maestro”


matando de una magnífica estocada un toro de seis años que no había sido picado. Contaba a la sazón setenta años de edad, no andaba muy bien de salud y cumplía cincuenta años como lidiador. Falleció el 24 de diciembre de 1911.


Los diestros que por sus actuaciones destacaron en los años siguientes fueron: Agustín García “Malla”, Rodolfo Gaona, José Ignacio Sánchez, José Gárate “Limeño”, José Gómez Ortega “Gallito” o “Joselito” y Juan Belmonte. En 1918 se jugaron por primera vez toros del cruce español de Veragua con vacas de “El Olivar”, de propiedad de don Manuel Celso Vásquez. En la temporada de 1919 –1920 toreó el diestro

José Gómez Ortega “Joselito” ó “Gallito” en varias tardes. También actúo en Acho “Chicuelo” en la temporada de 1921 – 1922. Sin embargo fue Rafael Gómez “El Gallo” quien obtuvo grandeséxitos de clamor. Marcial Lalanda (1927 – 1928) demostró cuanto valía; Antonio Cañero quedó muy bien a caballo y a pie (1929 – 1930); el venezolano Julio Mendoza

toreó entre grandes aplausos en el año de 1934, el rondeño El Niño de la Palma también gustó allá por la temporada de 1934 – 1935.

En el año de 1944 un grupo de aficionados limeños entre los que destacan Fernando Graña Elizalde, Alejandro Graña Garland, José Antonio Roca Rey deciden tomar en arriendo la Plaza de Acho a través de la Sociedad Explotadora de Acho por 20 años, con la condición puntual de remodelar la Plaza de Toros de Lima


(Plaza de Acho) aumentando su capacidad de seis mil setecientos a trece mil trescientos. Se hicieron excavaciones para ahondar el ruedo y elevar la plaza con la finalidad de dotarla de mayor capacidad. Fue en el año de 1946 que gracias a la campaña periodística del crítico taurino del diario “El Comercio” de nombre Fausto Gastañeta “Que se vaya” y también la gestión continuada de su sucesor, el también crítico taurino Manuel Solari Swayne “Zeñó Manué”, se


crea 
la importante Feria del Señor de los Milagros, que hasta la fecha existe, y que desde entonces han pasado por Lima, las principales figuras de la coletería mundial, así como también las más prestigiosas ganaderías del planeta taurino. Dando por descontado el éxito de los torero peruanos y del ganado nacional.

Fuente; Dikey Fernandez




martes, 8 de marzo de 2022

AL TORO POR LAS ASTAS por Josefina Barrón



Josefina Barrón

Feliz día a todas las mujeres, y a los hombres que nos hacen felices, pues también!

AL TORO POR LAS ASTAS


Por Josefina Barrón

4 de junio de 1913. Dicen que ella no buscaba morir, que tan solo quería llamar la atención del público que esa tarde acudiría al Derby de Epsom con un acto impactante. Pero parecía ser uno suicida. Emily Davison buscó conscientemente ponerse al frente del caballo del rey Jorge V en plena carrera y ser pisoteada por él. Falleció luego de cuatro días de agonía. Ya había procurado obtener el derecho al voto para las mujeres en otras ocasiones poniéndose al borde de la muerte. 

Tuvo que ser alimentada a la fuerza más de una vez en la prisión de
Holloway. Incluso se lanzó por las escaleras de hierro en señal de protesta. Su columna vertebral, y todo su ser, sufrían de inconformidad; la vida sin los derechos más básicos no tenía sentido alguno.



Escribió Orson Welles acerca de Conchita Cintrón que uno no puede
hacer esperar a una mujer eternamente. Hasta que llega la tarde en que decidió que había esperado mucho más que lo suficiente. Y se bajó del caballo. Dejó de rejonear, cogió la muleta y la espada, y se puso a torear a pie, a pesar que España y la dictadura lo tenían prohibido a las mujeres. Perdonó la vida al animal luego de arrancar los vítores del público en medio de la plaza. Fue arrestada, pero tuvieron que dejarla ir. Orson Welles prosigue diciendo que la vida de Conchita Cintrón constituye una reprimenda a todos esos hombres que mantienen la idea que las mujeres deben perder algo de su feminidad si pretenden competir con los hombres.


Una se puso frente a un caballo en medio de la carrera. Treinta y seis años después, la otra se bajó de él y se plantó frente a un toro. Ambas, motivadas por la inconformidad, mostraron la nobleza y la garra que han inspirado a miles durante décadas a continuar procurando igualdad de géneros. Es un camino lento, pues hoy aún existen mujeres que llevan el rostro cubierto por mandato. No tienen derecho ni siquiera a estudiar la primaria, menos aún a opinar. En sociedades retrógradas que aún persisten, se las

lapida si son acusadas de adulterio. Y en la nuestra, tan moderna supuestamente, aún hay quienes perciben menos honorarios que los hombres por el mismo trabajo. No quiero ni pensar que debemos tener un día como el de la mujer para recordar lo que es tan evidente a nuestros ojos: que no seremos iguales a los hombres, pero debimos tener desde el principio de los tiempos los mismos derechos. Las mismas oportunidades.

















lunes, 7 de febrero de 2022

Adres Roc Rey Veni, vidi, vici

 


Veni, vidi, vici

Andres salió en hombros cortando dos orejas a su primer toro, pero
sobre todo dejando en claro que viene con animo de imponer su tauromaquia. Los dos astados de La Estancia no terminaron por romper,

Roca Rey con su primer astado, "Amanecer", con elegancia y suavidad los pies plantados en la arena y mejor estuvo en un variado quite por chicuelinas y tafalleras que lograron despertar al publico.

Andres inició su faena de muleta con ayudados por alto sin enmendar el terreno para seguir con la derecha aguatando para enseñarle a embestir logrando una buena serie continuado con un natural extraordinario que fue preámbulo para una serie de naturales con remates llenos clase y torería.


Roca Rey en su segundo se mostró empeñoso con el capote. Con la tela escarlata inició vaciando por alto y luego darse a torear por derechazos en dos series a pesar de embestidas descompuestas. Por naturales le echó voluntad. Volvió a la mano diestra para torear con evidente esmero. No acertó al matar y se le aplaudió el esfuerzo.


FICHA DEL FESTEJO

Monumental Plaza México.

Tercera corrida de aniversario

Más de media entrada 

Seis toros de La Estancia.

Joselito Adame:(rosa mexicano y oro) palmas tras un aviso y una oreja.

Andrés Roca Rey:(espuma de mar y oro) dos orejas y palmas, con salida en hombros.

Héctor Gutiérrez,(blanco y oro) 2 pinchazos, estocada y al tercio tras aviso; cinco pinchazos, una estocada y dos avisos.




Andres Roca Rey