Tertulia taurina, noticias, acontecimientos y programas de toros y toreros en el Peru y el mundo. Noticias de Acho y las presentaciones en el futuro y el pasado.
jorge@toroperu.com
Arturo Gilio cerró el mes de febrero con gran actividad en el campo bravo, en esta ocasión fueron 10 toros los que lidió en tres días.
La actividad dió inició el pasado miércoles 24 de febrero en la ganadería de Juan del Hoyo en donde tuvo la oportunidad de lidiar a muerte dos toros de Montecristo en donde destacó por su bravura y calidad el segundo de su lote, cualidades que aprovechó al máximo el lagunero, en donde derrochó torería, estructurando una faena de gran calado entre los asistentes con tandas largas y templadas rematadas con elegancia y variedad.
El jueves 25 en la ganadería de Montecristo se probaron 10 novillos para sementales. Esa tarde compartió tentadero con el queretano Juan Pedro Llaguno. En un mano a mano que resultó muy emocionante por la entrega, valor y variedad de ambos toreros.
El viernes el joven Gilio se trasladó a la ganadería de Los Encinos en donde se enfrento a 3 de los 9 novillos que se lidiaron con los cuales supo acoplarse a cada una de las características de cada novillo, mostrando que tarde a tarde va afianzando su muy personal manera de interpretar el toreo. Esa tarde compartió tentadero con los matadores Fermín Spinola y Diego Sánchez.
PARA EL RECONOCIMIENTO DE LOS TOROS EN LA UNESCO: ¿SER DON QUIJOTE O MAQUIAVELO?
Mundotoro
Artículo de François Zumbiehl, antropólogo y coordinador del grupo internacional de trabajo para el reconocimiento de las fiestas taurinas como patrimonio cultural inmaterial ante la Unesco.
Muchos amigos, aficionados convencidos por supuesto, se apiadan amistosamente de los que seguimos
pensando que, para hacer reconocer como patrimonio cultural inmaterial ante la Unesco la tauromaquia y demás fiestas taurinas, el camino será largo pero no desesperado. Es cierto que el contexto de la sociedad y de la opinión, a nivel nacional e internacional, es muy desfavorable a nuestra afición; es cierto que la gran mayoría de los jóvenes, desprovistos de las claves para entenderla, y bañados en el discurso buenista del ecologismo urbano, nos consideran – según la expresión desgraciadamente acertada del profesor Juan Antonio Carrillo Donaire al observar esta manera de sentir – como “una secta torturadora”, y añadiría yo trasnochada. ¿Somos, pues, víctimas de las ensoñaciones y del empecinamiento que achacaron al genial caballero andante? Sinceramente, no lo creo, aunque me inclino muy bajo delante de su eterna figura.
En primer lugar, por eso mismo: porque somos una minoría cultural, y nos debemos reconocer como tal en el entorno mundial, aunque la comunidad de los aficionados es amplísima, repartida en gran parte en tres países europeos y cinco latinoamericanos. Precisamente, las dos convenciones de la Unesco (2003 y 2005) tienen como finalidad evitar el empobrecimiento que supondría la globalización de la cultura, y proteger la diversidad que ofrecen las minorías, mientras sus tradiciones no dañan los principios de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Se puede afirmar por lo tanto que estas convenciones nos amparan muy particularmente. Nos ampara también el Tratado europeo – del cual se olvidan muchos políticos prohibicionistas – que reza en uno de sus apartados que se debe velar por el bienestar animal, siempre respetando las tradiciones religiosas y culturales, y los patrimonios regionales de los Estados.
En segundo lugar, porque la definición de la cultura adoptada por la Unesco, directamente inspirada por el gran antropólogo Levi-Strauss, nos va de mil maravillas. Es la relación obligada entre cualquier patrimonio inmaterial y la sensibilidad de una comunidad o comunidades que se identifican con él, que invierten en él sus valores, sus emociones, sus principios de vida. En este sentido, la Organización internacional se prohíbe establecer la más mínima jerarquía entre estos patrimonios. Lo que importa es la autenticidad de los sentimientos, interpretaciones y emociones – en nuestro caso éticas y estéticas – de los aficionados. Y ahí tenemos que poner atención: la fiesta de los toros corresponde a la totalidad de los cinco criterios marcados por la Convención para reconocer un patrimonio cultural inmaterial. Claro está, es un espectáculo vivo, pero -¡ojo! – es mucho más que un espectáculo. Aquí los aficionados no son meros espectadores que vienen a divertirse. Como los coros de las tragedias griegas, coprotagonizan el drama con su eco ritual – el ¡olé! –, con sus reacciones y hasta con sus divisiones de opiniones.
Son un elemento clave dentro de los innumerables ritos que se manifiestan en una tarde de toros. Este protagonismo de la gente de a pie salta todavía más a la vista en las diferentes fiestas populares en torno a ese animal totémico. Por ello es imprescindible abarcar, en la misma solicitud de reconocimiento, la tauromaquia y todas ellas, mostrando el vínculo que les une, cuya esencia es la confrontación con un animal indómito, la superación del miedo, y el acercamiento a la muerte para dar más intensidad a la vida.
Lo afirmo, si no logramos al final ese reconocimiento, nunca será culpa de la Unesco. Será, como Don Quijote con la iglesia, porqué habremos topado estrepitosamente con la ideología animalista, con la dictadura de lo políticamente correcto y, más sencillamente, con la política, la cual, demasiadas veces, mira desde dónde sopla el viento. Estos factores externos habrán contaminado un planteamiento legítimo según el proceso antropológico del tema.
Una candidatura de los toros ante la Unesco, para tener las mejores oportunidades, debe ser consensuada por el conjunto de los ocho países que comparten la tradición taurina. Éstos deberán previamente asumir y reconocer esa tradición a nivel nacional. Por consiguiente, el camino a recorrer por la comunidad – o militancia- aficionada no es fácil, pero es obvio. Debe inspirarse en los principios de Maquiavelo: primero ejercer todos los argumentos y la retórica adecuados para convencer a los responsables políticos, luego manifestarse en todos los sentidos legales para pesar en sus decisiones y ser respetados. Algo nos pueden enseñar otros colectivos minoritarios que supieron de forma encomiable reivindicar en la calle y en los medios su “orgullo”. Se trata al final de convencer a todos de que el admirado Albert Camus – quien por cierto dejó huellas tangibles de su fascinación por los toros – estaba en lo cierto cuando afirmaba que la mejor de las democracias no es sólo la que aplica la ley de las mayorías, sino sobre todo la que asume la protección de las minorías.
La Tauromaquia es Arte, los toreros son artistas y el toro el principal protagonista.
Definición de Tauromaquia por la Real Academia Española
1. f. Arte de lidiar toros.
La Real Academia Española, la cual dice sobre el ARTE: “Virtud, disposición y habilidad para hacer algo, manifestación de la actividad humana mediante la cual se expresa una visión personal y desinteresada que interpreta lo real o imaginado con recursos plásticos, lingüísticos o sonoros. Conjunto de preceptos y reglas necesarios para hacer bien algo”. La tauromaquia o fiesta taurina, es considerada como el arte de las artes, en la que se sintetizan otras expresiones artísticas, como la música, la escultura o la pintura en la que el hombre al enfrentar al toro, crea una obra de arte,
Para practicar el toreo se debe ser un virtuoso, tener la disposición y valor de pararse frente a un toro bravo y desarrollar frente a este, esa sinfonía sincrónica y perfecta de lances y pases enmarcados en cánones bien definidos. El toreo, claro que es una manifestación de la actividad humana y la visión que se expresa en la misma son la dramatización de esos dos hechos contrapuestos, que son la vida y la muerte, la lucha que cada día ejercemos para sobrevivir y que nos expresa lo efímera que puede ser nuestra existencia.
El ser humano tiene como más insigne facultad, LA LIBERTAD esa libertad que nos da la potestad de escoger entre tantas cosas, la actividad recreativa que queramos, libertad de culto religioso, libertad de opiniones, libertad de pensamiento.
En opinión del escritor Domingo Delgado de la Cámara, “La fiesta es una superviviente nata: siempre rodeada de enemigos, solo se mantiene viva por el gran cariño que la profesa gran parte del pueblo español y porque no decirlo de todos los países Hispanos”
Los cultores de la tauromaquia son innumerables, los hay desde políticos, clérigos, escritores, pintores, sociólogos, magistrados, humanistas, médicos, militares y la población en general de todas las condiciones. Que defienden y defenderán sus tradiciones con la vehemencia que da esa resistencia de siglos.
Otras definiciones de Arte pueden variar en mayor o menor grado pero todas coinciden en que el Arte es : “Una creación humana, que busca expresar la belleza”, si esto no fuera así ¿porque Picasso (extraordinario pintor Malagueño) pintó muchas de sus obras de Arte basadas en los toros, donde era asiduo concurrente?, ¿porque Goya perennizó la fiesta brava en sus litografías y pinturas?, ¿porque hay innumerables pinturas de connotados artistas plásticos como Edouard Manet, el mismo Pancho Fierro cuya fuente de inspiración fue la fiesta brava?.
Si la tauromaquia no fuera arte ¿por que Hemingway, Premio Nóbel de Literatura en 1954, (Flecha) basó muchas de sus novelas en las corridas de toros (“Fiesta”, “muerte en la tarde”,etc)?, el mismo Ortega y Gasset (“Enviando a Domingo ortega el retrato del primer toro”), Gregorio Marañòn(“Toros y Versos”), Azorìn (“Los Toros”), Camilo José Cela (“El Gallego y su Cuadrilla”), Federico García Lorca (“Bodas de Sangre”), Mario Vargas Llosa (“La Ultima Corrida”) y un sinnúmero de escritores más tuvieron como razón de ser de sus escritos a la Fiesta brava?.
Casi ningún género artístico está exento de expresarse teniendo como fuente de inspiración al toreo, por ejemplo en la música se encuentra Bizet y su ópera “Carmen” que se desarrolla en un ambiente taurino en la Plaza de toros de Sevilla, Agustín Lara y su pasodoble “Silverio”, Manuel Penella y su ópera “El Gato Montés”, donde se escucha su popular y bellísimo pasodoble, y sin ir muy lejos el maestro de la música, el tarmeño Teodoro Flores Aguilar “Llapico” y sus pasodobles “Hombre de la Calle” y “Santa Ana”, la lista de compositores es incontable, tanto como el número de aficionados a esta bella fiesta.
GOYA, Francisco (1746-1828)
LA TAUROMAQUIA, 1816
Goya fue un gran aficionado a los toros, algunas de las imágenes que él reproduce en la tauromaquia son de corridas que él vio, como la inauguración de la plaza de toros de Zaragoza, en la que él estuvo presente en 1764. Incluso se dice que fue novillero. Goya el de los toros.
Reconociendo la Tauromaquia como un arte Goya, Monet, Picasso, Dalí, Cassat, Ruano Yopis, Botero y muchos otros han plasmado a través del pincel instantes valiosos y llenos de tauromaquia.
El torero Enrique Ponce ha considerado la tauromaquia como el "arte de artes" quien en 2007 recibió la Medalla del Oro al Mérito a las Bellas Artes, los aficionados taurinos del mundo consideran que la fiesta brava es una manifestación artística con gran parecido a la ópera, tesis sostenida por el famoso filósofo francés Francis Wolff, al indicar que tanto la tauromaquia como la ópera comprenden una expresión artística en su más amplia y extensa manifestación. La faena taurina por otra parte, conlleva la dimensión de la realidad y por ello envuelve un peligro verdadero, una herida real y una muerte auténtica. Podemos afirmar por consiguiente que la fiesta brava no es un deporte, ni un juego ni un rito, pues en el toreo se logra apreciar los hechos reales, mientras que las otras artes se concretan a imaginarlos o representarlos. Los aficionados taurinos son la cultura con la que un pueblo se expresa alrededor de la tradición de la cría y selección del toro bravo, y con todo respeto "No conozco a nadie que ame más al toro de lidia que el torero y el aficionado"
Fuentes;
Los Sabios de la Tauromaquia, http://www.escaleradelexito.com/tauromaquia-arte-y-cultura/
Diario EL COMERCIO, https://www.elcomercio.com/cartas/fiesta-taurina-arte-cartas-opinion.html.
La Unesco, http://www.unesco.org/artcollection/NavigationAction.do?idOeuvre=3101&nouvelleLangue=es
Con 255 años de historia, la Plaza de Acho ostenta el título de Monumento Histórico Nacional y es la tercera en antigüedad en el mundo, después de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla (1761) y del Coso de la Misericordia de Zaragoza (1764).
Su recuperación integral significará la conservación del patrimonio cultural, la dotación de atractivos turísticos para la población local y para los visitantes, así como el desarrollo de nuevas actividades, el mejoramiento del espacio urbano y de su entorno.
Desde la primera vez que abrió sus puertas para realizar la primera corrida de toros, en donde contó con
la presencia del virrey Manuel de Amat y Juniet, quien estableció que las ganancias obtenidas se destinen a obras benéficas a favor de hospicios y hospitales, mandato que se cumple en la actualidad.
Esta monumental pieza arquitectónica, la tercera más antigua del mundo, conocida entonces con el nombre Plaza Firme del Hacho, está situada en el distrito del Rímac, al pie del cerro San Cristóbal.
Allí se han realizado innumerables y afamadas faenas con los mejores matadores del mundo, convirtiendo al Perú en protagonista entre los países que conservan la tradición de los toros.
La Plaza de Acho cuenta además con el Museo Taurino donde es posible encontrar óleos – entre los que destaca un auténtico Picasso –, dibujos, acuarelas, fotografías, trajes de toreros completos, cabezas de toro disecadas y toda la parafernalia de la Tauromaquia, la cual fue reunida gracias a las donaciones de varios coleccionistas.
En la actualidad la plaza pertenece a la Sociedad de Beneficencia de Lima Metropolitana, que la adjudica todos los años a las empresas interesadas en realizar la Feria Taurina Señor de los Milagros actualmente administrada por la empresa CITOTUSA SA. La renta recaudada es destinada a la labor social que realiza en sus diez dependencias donde atiende niños, niñas, adolescentes, madres gestantes y adultos mayores que se encuentren en situación de vulnerabilidad.
Es primordial recuperar los predios colindantes que conforman el barrio taurino. El distrito del Rímac, uno de los más pobres y descuidados de la capital. El deterioro de las viviendas junto con la inseguridad de la zona hacen imposible promoverla como destino turístico. El punto más crítico es el jirón Hualgayoc, donde se encuentra una de las puertas de ingreso a la plaza (sombra). Este jirón se extiende por dos cuadras y concluye en el Paseo de Aguas, a corta distancia de la Alameda de los Descalzos. Su recuperación contribuirá a formar un anillo turístico dentro del Rímac, que hoy no existe, a un nivel que genere un flujo elevado de turistas.
Se deben expropiar algunos predios colindantes en los jirones Hualgayoc y Cajamarca para obtener las áreas que se necesitan para el proyecto, y así brindar mayor comodidad a los visitantes. Un avance ha sido la Ley N° 29650, que autoriza expropiar un predio de 1,300 m2, donde se ubica el Mirador de Ingunza, que pasaría a formar parte de la Plaza de Acho.
La empresa Casa Toreros Consorcio Perú es un aliado de la Beneficencia pues gracias a la inversión que realizan genera una recaudación que permite solventar los servicios que se brindan a nuestros albergados, además de restaurar la Plaza de Acho respetando el monumentos histórico” pero se necesita la inversión del gobierno para continuar el remodelamiento de sus alrededores.
Plaza de Acho fundada el 31 de enero de 1766 por el Virrey Manuel Amat y Juniet. Actualmente, regida por la Sociedad de Beneficencia de Lima, hecho que inició en 1832 cuando Hipólito Unanue se la dejó como parte de su herencia. Gracias ello, el dinero que se recauda por los eventos realizados en la Plaza, permiten el desarrollo de obras sociales para el beneficio de lo más necesitados.
La Plaza de Acho. Entre octubre y noviembre, se celebra la tradicional Feria del Señor de los Milagros que data del 12 de octubre de 1946. Toreros como “Manolete”, “El Cordobés”, José Marí Manzanares y “El Niño de la Capea” han desfilado por la plaza.
En la Plaza de Acho se han realizado desde mítines políticos, peleas de box, circos y conciertos musicales. Algunas de las estrellas que pasearon su arte en la Plaza de Acho son: Dámaso Pérez Prado, Mario Moreno “Cantinflas”, El Tri de México, Los Prisioneros y Los Violadores.
Entre los políticos que realizaron su mítines en la plaza figuran: el fundador del APRA, Víctor Raúl Haya de la Torre, el ex presidente del Perú Fernando Belaunde Terry y el ex alcalde de Lima, Alfonso Barrantes Lingán.
Hoy pase por la Plaza de Acho y para mi sorpresa habian unos camiones y al preguntar a un vigilante me dijeron que estaban desalojando los interiores de las carpas y otras instalaciones construidas para albergar a los indigentes, pronto tendremos nuestra plaza de regreso a la fiesta brava, llegue a la casa y después de escribir esta nota fui a bajar una de las dos fotos que tome con mi celular y vaya que las dos salieron movidas y borrosas, pensare que la Plaza no quiso verse mal vestida y ya
El 16 de mayo, se cumplieron 100 años de la muerte del diestro español José Gómez Ortega, Joselito El Gallo, en La Caprichosa, la plaza monumental de Talavera de la Reina, en Toledo (España). Plaza en la que el toro "Bailaor", de la Viuda de Ortega, le arrebato la vida el 16 de mayo de 1920, cuando contaba con solo 25 años de edad.
historiadores vienen rememorando esta efeméride, con el único fin de recordar a
uno de los toreros más importantes de la historia de la tauromaquia. Para homenajear a esta gran figura del toreo, comparto memoria fotográfica de mi visita a la plaza de toros de Talavera de la Reina, proclamada por la Federación de Asociaciones Taurinas de España como "Santuario de la Tauromaquia Española" debido a la muerte en ella de "Joselito".
Ha habido muchos toreros cuya valentía ha sido su cualidad más destacable. Sin incluir alguno de
los actuales me vienen los nombres de Frascuelo, El Espartero, Luis Freg, Litri, Miguelin, Diego Puerta, Dámaso Gomez, Dámaso Gonzalez, Manili, Ruiz Miguel, Paco Ojeda y puede que alguno más. Entre los más valientes, curiosamente el único que murió en el ruedo fue El Espartero, el pobre Manolillo no era valiente sino temerario o directamente suicida, que es una gran diferencia. En la actualidad hay otro Espartero, al que no nombro por Ética con todo aquel que se viste de luces.
El protagonista no es ninguno de los citados. El torero más valiente de la historia ha sido un malagueño, Matias Lara Merino “ Larita “ lo aseguraron Corrochano, Cañabate y Juan Belmonte:
Lo afirmó rotundamente. El torero más valiente que he conocido fue “ Larita “ carecía de arte, carecía de presencia física. Pero no le daba importancia al toro ¿ A que toro .? Voy a sentar un hecho decía Belmonte. La evidente, la incuestionable, la irrebatible transformación del toro. En apariencia, en una apariencia muy relativa, el toro es semejante al de la época de “ Larita.” Y ahí termina la similitud. El de hogaño nada tiene que ver con el de antaño. Le falta algo esencial. La fiereza, la casta y el nervio. Esto salta a la vista.
En cierta ocasión le preguntaron al Pasmo de Triana:
¿ A que torero admira usted más ? Belmonte contestó:
A “ Larita “ porque es el único torero que conozco a quien no le dan miedo los toros.
Sufrió diecinueve cornadas en sus diecinueve años de alternativa y es curioso que no le hicieron tanto daño como a otros toreros cuando los cala el toro. No perdía una corrida, salía a la plaza como podía pero salía.
BANDERILLAS AGRADABLES AL PALADAR.
Antonio Suárez “ Chocolate “ fue un banderillero que perteneció a varias cuadrillas de matadores de toros, no sin haber intentado como tantos llegar a tomar la alternativa sin conseguirlo. Toreando una tarde en Madrid como subalterno de Dominguín ( Domingo Gonzalez Mateos ) padre de los Dominguines, logró colocar dos pares de banderillas a uno de sus toros lidiados, superiormente, asomándose al balcón y saliendo con torería.
Cuando más recios sonaban los aplausos, en premio a tal acierto, preguntó uno del público a los que se hallaban junto a él:
¿ Quien es ese banderillero ? “ Chocolate “ le contestaron.
1946 Toros de La Viña Juanito Belmonte Campoy, Manolete y Carlos Arruza
MANUEL Solari Swayne tenía un sueño, y el tiempo de éste era octubre, 1946. Un año antes ya había logrado, a través de intensa campaña en la página "Toros y Toreros" de El Comercio, que se ampliara el viejo coso de Acho hasta dimensiones que le permitieran temporadas mayores, esto según criterios arquitectónicos que no traicionaran la estética histórica de la plaza rimense y su viejo maderamen templado a pulso por Belmonte. Fernando Graña Elizalde acogió el proyecto de Alejandro Graña Garland y se amplió Acho con hermosa coherencia. Otras opiniones creyeron necesaria una nueva plaza, la imposible Monumental de Chacra Ríos, hoy casi ex coliseo Amauta y hogar de todos los vientos posibles. En Acho, el nuevo aforo prometía más de diez mil almas en espera de feria.
Dos criterios principales manejaba Solari para la creación de la feria. Dos criterios y una revelación
místico taurina. En primer lugar, el criterio de la tradición. Octubre, mes morado, religioso y costumbrista, permitía conjunción de atmósferas propicias al rito taurino, aparte de calorcillo moderado y meteorología primaveral idónea para la lidia y muerte de toros bravos. Solari, "de profesión limeño" como decían quienes le conocieron, imaginaba guirnaldas en los balcones, actuaciones folclóricas en el Campo de Marte, iluminación de las iglesias de Santa Liberata y el Patrocinio, banderolas en la plaza, y un Paseo de Aguas de gala en una ciudad entonces coqueta y orgullosa, y que hoy atraviesa expectante mutación.
El segundo criterio era lo que él mismo llamaba "el tirón del verano". Hasta entonces, verano de 1946 incluido, las temporadas taurinas en Lima se daban durante la canícula. Solari había advertido que muchas veces la refrescante oferta playera de Lima ganaba a la afición, quien lo pensaba dos veces antes de someterse a largas jornadas de transpiración rimense en nombre del arte taurino. Calor que, obviamente, también afectaba a toro y torero.
Y la revelación se llamó Manolete.
En la temporada de marzo del '46, a pesar del pobre desempeño del ganado de La Viña y de La Punta, la sola presencia hierática y grave de Manolete caló en la afición de Acho con tal hondura y melancolía que Solari Swayne, ya firmando Z.M., que como bien se sabe era Zeñó Manué, registró y engalanó por escrito, distinguiendo al cordobés por encima de sus más que ilustres alternantes, Domingo Ortega y Juan Belmonte:
Una tarde, con una luz de oro y de violeta. Manolete me recordó al campanario de la Mezquita de
Córdoba. Ahora al revivir su imagen y su acento -tiene algo de aquellos santones góticos españoles policromados en madera-, y en su discurrir por la arena, que lo hace a manera de hidalgo que sienta cátedra, un sonido alto y hondo como el de ciertas campanas, se me repite la hermosa similitud. Y no creáis que es pura metáfora. Tengo para mí que si un hombre y un monumento responden a instantes similares, pueden tener semejante la expresión. Al redactar estas líneas tiemblan en el viento tres pensamientos de Federico García Lorca -engastados en dos distintos romances- que son como una bella profecía de la existencia del extraordinario lidiador. Dicen "Córdoba lejana y sola". "Córdoba de arquitectura", "Celeste Córdoba enjuta". Y el genial poeta con tres transparentes pinceladas, pintó como nadie el secreto y el alma de la ciudad de las ermitas. Lejana y sola, arquitectónica, celeste y enjuta. Así es Córdoba. Y así es Manolete. Lejano, solo y arquitectónico en su arte. Pálido y enjuto en su figura.
Manolete es un revolucionario y no sólo por su aportación negativa del torero perfilero, sino, lo que es más importante, por lo que revuelve, retorna, camina, hacia la raíz, sin borrar la Historia, sin arrojar de sus manos las flores, cuyas semillas sembraron quienes le precedieron, sin prescindir de la serena claridad de Ortega, ni de la cercanía conquistada por Belmonte. Manolete ama sobre todo la verdad -la verdad de lidiar parando, mandando y templando- pero la prefiere próxima al peligro y expresada elegantemente. Carece de la suavidad del castellano, ese como ritmo sinfónico que envuelve y del que despierta la insigne muleta del borojeño y de la abierta y desgarrada tragedia de Belmonte... así pienso yo que este es extrovertido y el Califa se sorbe el drama para sí mismo como si ese fuera -y más tarde fue- su destino. Pero me atrevo a afirmarlo pese a que no le ha salido un toro que le permitiera torear a gusto y lucirse plenamente, cita más cerca que el Trianero y se queda más quieto que el brillante de Bórox.
La empresa en ese entonces regida por el ganadero y aficionado Fernando Graña decidió instaurar la Feria del Señor de los Milagros, llamada Feria de Octubre a secas en el primer cartel.
Fuente: CARETAS:PE
Francisco Pizarro. En las cortes fue recibido por el rey como... Bienvenido impávido torero.
LA PRIMERA CORRIDA DE TOROS QUE SE LIDIÓ EN LIMA
Este 18 de enero, Lima cumple 485 años de fundación española, donde los peninsulares dentro de sus costumbres y juegos de regocijo nos traen este espectáculo más bonito y de honda tradición como es la Corrida de toros. Para esto traigo hacia ustedes algunos tópicos de distintos tradicionalistas peruanos para darles a conocer la primera Corrida de toros que presenciaron los limeños.
Fue el día lunes 29 de marzo de 1540, segundo día de pascua de resurrección, día en que se celebraba también la consagración de óleos, que estuvo a cargo del obispo Fray Vicente Valverde. La corrida Se
efectuó en la plaza mayor de Lima, la cual presentaba todos sus contornos completamente ocupados por un gran gentío, que por primera vez presenciaban un espectáculo de esta naturaleza. La corrida empezó a la una de la tarde, y en ella salieron tres toretes de la ganaderia de Maranga. En esta primera jugada de toros que se realizaba en el Perú, participó el fundador de Lima, El Marqués don Francisco Pizarro, el cual a caballo mató el segundo toro a rejonazos, en medio de la más grande espectación de los concurrentes. Francisco Pizarro fue un diestrísimo picador y rejoneador a caballo, en consecuencia es pues el fundador de Lima el primero que lidio toros en el Perú.
La escasez de ganado hacía imposible el que se efectuasen jugadas de toros con mayor frecuencia. La plaza mayor de Lima en años anteriores fue el lugar más aparente para estas fiestas, porque además se realizaban también jugadas en las plazas de Santa Ana, Santo Domingo; al rededor de la plaza se construían tablados y galerías. El pueblo ocupaba andamios en el atrio de la catedral y portales, el toril estaba ubicado en la esquina de judíos. El Virrey ocupaba su asiento bajo dosel, en la galería de palacio. En el templador se castigaban a los toreros que desobedecían al juez o faltaban el respeto al público.
En el año 1701 se imprimió por primera vez cuartillas de papel con los nombres de los toros de las ganaderías o haciendas, así, por ejemplo, se leían los siguientes nombres de los toros:
"El Invisible" retinto de Bujama
"Florido" capirote de Palpa.
"el deseado" alazán tostado
"Ají seco" de Lima tambo etc. etc
El cabildo de Lima ofrecía un valioso premio para la ganadería que presentara los mejores toros de lidia, y el pueblo se encargaba de dar su fallo cada tarde, motivo por el cual existía gran rivalidad entre los ganaderos para que sus toros presentaran gran bravura y poder, y dieran mejor pelea.
Las mejores corridas que se dieron en la plaza mayor de Lima, fueron con motivo del advenimiento de Carlos IV al trono español y la entrada al mando de los virreyes O'higgin, Aviléz, Abascal, y Pezuela. Durante varios años se daban corridas de toros en la plaza mayor de Lima como en la plaza de Acho, debido a que muchas veces se efectuaban festejos en las dos plazas a la vez, y ambas con excelentes entradas. De estos datos consignados por nuestro gran tradicionalista don Ricardo Palma, se desprende que las fiestas de toros en el Perú, se inician a los cinco años de establecido Pizarro en Lima, pues esta fue fundada por él un 18 de enero de 1535, porque según lo anotado anteriormente, Pizarro organizó la primera corrida el día lunes 29 de marzo de 1540, o sea que a la fecha, Lima hace 4B0 años que presencia corridas de toros casi sin interrupción, prueba por demás concluyente que
esta fiesta que es la más bella y emotiva de todas, y está profundamente arraigada en el sentimiento mismo de los peruanos.
El 2014 fue el año en que Roca Rey irrumpió con muchísima fuerza en el panorama taurino europeo, haciendo el paseíllo en un total de 21 tardes, de las cuales 5 fueron novilladas sin picadores. En esas veintiuna citas, el espada peruano abrió la Puerta Grande la friolera de trece ocasiones. Además, en su temporada europea tocó pelo todas las tardes, incluso en plazas de máxima categoría.
Andrés Roca Rey cosechó triunfos importantes en Valencia, donde abrió la Puerta Grande en la Feria de
Fallas y cortó una oreja de mucho peso en la miniferia de Octubre. También cortó dos orejas y rabo en el ciclo de clases prácticas de Huelva, abrió la Puerta Grande en Manizales, en Beziers, cortó una oreja en la Feria de Colombinas de Huelva, fue proclamado el Triunfador del Racimo de Oro de Cadalso de Los Vidrios tras una faena antológica, fue el único novillero en cruzar el umbral de la Puerta Grande en el ciclo de novilladas Zapato de Oro de Arnedo, además de cosechar puertas grandes en Captieux (Francia) en la tarde de su debut con picadores tras cortar 3 orejas, en Collado Mediano tras desorejar un novillo de José Escolar, en Guadarrama tras dar un recital de toreo o en San Agustín de Guadalix.
El espada limeño firmó actuaciones muy importantes en Bayona, donde fue proclamado triunfador de la novillada, en Roquefort donde cortó una oreja muy importante a una dura novillada de La Quinta, además de terminar este 2014 a lo grande en la colombiana Cali, donde cautivó con su toreo y ha puesto a todo el mundo de acuerdo las dos tardes en que ha actuado, resultando el novillero triunfador de la Preferia y de la novillada ferial.
El joven novillero peruano lidió en la temporada 2014 un total de 42 novillos, cortando un total de 37
orejas y un rabo. Roca Rey dio la vuelta al ruedo en seis ocasiones, saludó cuatro ovaciones desde el tercio, escuchó palmas en 5 ocasiones y ninguna de sus labores fue silenciada, lo que demuestra una gran regularidad en el ruedo.
Además Roca Rey mató todo tipo de encastes y ganaderías (Jandilla, José Escolar, Fernando Peña, Los Chospes, Baltasar Ibán, Pagés Mailhan, La Quinta, Camino de Santiago, Laget, José Luis Pereda – La Dehesilla, Los Palacios, Buenavista, Cayetano Muñoz, Hermanos González, El Jaral de La Mira, Bengala, Santa Rosa de Lima, Ambaló y Salento). Tan sólo repitió ganadería estoqueando en dos ocasiones novillos de El Tajo y La Reina, el día de su debut en Captieux cortando tres orejas y en Guadarrama, donde salió también por la Puerta Grande.