viernes, 9 de enero de 2015

En defensa del Arte de la Tauromaquia




  La corrida de toros no sería nada sin su ritual. Desde el paseíllo inicial hasta las mulillas que arrastran el cadáver del toro, todos los actos, todos los gestos, todas las actitudes de los actores intervinientes están ritualizados y tienen su sentido. El ritual porta dos finalidades. Proteger simbólicamente los actos de un hombre que arriesga su vida
Prueba fehaciente del respeto hacia el toro es que en la corrida sólo se puede dar muerte al toro poniendo el torero en peligro su propia vida.
 No soy antitaurino. Pero sé que la inmensa mayoría de los que sí lo son es porque consideran intolerable que se mate a un animal públicamente, ponte en mi lugar, y en el de todos los taurinos, e intentes pensar qué es lo que sentimos en una plaza; es decir, qué nos lleva a considerar un arte
 Si yo defiendo una tradición, que es el sistema de valores que esa tradición representa y que yo quiero conservar.


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