En el marco incomparable de la Feria de Abril de Sevilla 2026, Morante de la Puebla volvió a plasmar la esencia del toreo como un arte sublime, muy por encima de la poesía o la pintura. La conexión que estableció con el toro convirtió la lidia en un espectáculo donde se mezcla la emoción, la técnica y la creatividad, dejando atónito incluso al aficionado más exigente.
Morante no solo toreó; creó imágenes que quedaron grabadas en la memoria colectiva. Para quien presenció la faena, resultaba imposible no perderse en su arte, pues cada movimiento era una interpretación única, casi mística, que invitaba a ver lo que el maestro imaginaba en ese instante. El toreo se elevaba así a una dimensión superior, donde lo tangible se funde con lo etéreo.
Un momento especialmente evocador fue cuando Morante, con la calma y la dignidad que le caracterizan, se sentó en una silla para enfrentar al toro. Al tomar las banderillas, ejecutó un par de dentro afuera, un gesto que parecía una pincelada en un lienzo invisible, pero lleno de vida y movimiento. En ese instante, el público pudo sentir la presencia de Goya, como si la fuerza y el dramatismo de sus cuadros hubieran cobrado forma en la arena sevillana.
La tarde de Morante en Sevilla fue más que un festejo; fue una celebración del toreo como expresión artística. Su capacidad para transformar cada lance en una pintura en movimiento hizo que la Feria de Abril de 2026 quedara marcada en la historia taurina como uno de los momentos más brillantes y poéticos que se hayan vivido. Morante de la Puebla, sin duda, sigue siendo el alma y la inspiración del toreo contemporáneo.
Sevilla se convirtió en una clase magistral de locura taurina, donde el toro destacó por su enorme clase y bravura. Embistiendo con el pitón derecho, mostró una entrega que no todos los animales poseen, aguantando con firmeza la exigente mano de Morante de la Puebla. Los naturales circulares protagonizaron la historia de la tarde, una serie de pases tan precisos y elegantes que parecían escritos en la memoria del arte taurino.
Morante, toreando en redondo, ofreció una faena colosal, imposible de igualar en temple y dominio. Cada movimiento respiraba magia y respeto hacia el animal, mostrando por qué es uno de los grandes maestros de la tauromaquia contemporánea. Sin embargo, la suerte supo ser ingrata; tres pinchazos durante la faena de rabo y varios golpes de descabello empañaron lo que pudo haber sido una jornada histórica.
La plaza, vestida de blanco y entregada a la pasión, no podía creer lo que acababa de presenciar. Resultó inconcebible que no se le concediera la oreja a Morante, premio merecido por su entrega y maestría sobre el ruedo. A pesar de la polémica, no importó que la presidenta negara cualquier ápice de pasión con la plaza blanca pidiendo la oreja, MORANTE dio dos vueltas al ruedo, recibiendo el cálido reconocimiento de un público rendido ante semejante espectáculo. Sevilla vivió así una tarde para el recuerdo, marcada por la clase del toro “Colchonero” y la genialidad de Morante.
Ficha del festejo 16 de abril 2026:
Real Maestranza de Caballería de Sevilla.
Quinto festejo de la Feria de Abril 2026.
Lleno de ‘No hay billetes’.
Toros de Álvaro Núñez.
MORANTE DE LA PUEBLA, silencio y dos vueltas al ruedo.
JUAN ORTEGA, ovación y silencio.
VÍCTOR HERNÁNDEZ, oreja tras aviso y ovación.
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