Andrés Roca Rey. El propio torero ha expandido su faceta empresarial en el campo bravo adquiriendo la Finca ‘El Valentín’, en Chincha (Perú)
La finca "El Valentín", ubicada en el distrito de Chincha (Ica, Perú), es el cuartel general donde el matador de toros limeño Andrés Roca Rey ha hecho realidad uno de sus grandes proyectos personales y profesionales: su propia ganadería de toros bravos, bajo el nombre de Chacrasana.
El Origen y la Finca ‘El Valentín’
Andrés Roca Rey adquirió la finca "El Valentín" en la provincia de Chincha, una zona costera del Perú tradicionalmente conocida por su agricultura y crianza de caballos, pero que ahora alberga este templo del toro bravo.
La construcción de una plaza de tientas en la finca fue el primer paso crucial. Las plazas de tientas son los laboratorios de los ganaderos: es el lugar cerrado donde se prueba la bravura, la nobleza y la fuerza de las becerras y novillos antes de decidir si son aptos para la reproducción. Para un torero de la talla de Roca Rey, esta plaza es también su espacio de entrenamiento privado de máxima exigencia.
La ganadería de Chacrasana está formada con reses de procedencia Juan Pedro Domecq.
¿Por qué esta línea? El encaste Domecq es el más predominante y exitoso del campo bravo contemporáneo a nivel mundial. Se caracteriza por un comportamiento que equilibra la fijeza, la humillación, la transmisión y, sobre todo, la nobleza y la clase en la embestida.
El objetivo: Al seleccionar este ganado, Roca Rey busca criar un toro que permita el toreo moderno de cercanías, profundidad y largo recorrido, que es precisamente el estilo que lo ha convertido en la máxima figura del toreo mundial.
El diseño del hierro de una ganadería es su firma de identidad. En el caso de Chacrasana, posee una fuerte carga simbólica y familiar:
Está compuesto por dos letras "R" (la inicial del apellido Roca y Rey).
Una de las "R" apunta hacia arriba de forma convencional.
La otra "R" se encuentra en una posición medio invertida o contrapuesta.
La disposición geométrica y artística de ambas letras entrelazadas da como resultado visual la silueta de una flor, un diseño elegante y muy personal que rompe con los hierros tradicionales más rígidos.
Chacrasana no es solo un capricho de matador; representa la apuesta de Andrés Roca Rey por descentralizar la crianza del toro bravo en el Perú (tradicionalmente ligada a las zonas andinas) y llevarla a la costa, además de asegurar el futuro de la cabaña brava peruana con los máximos estándares de calidad internacional.
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