sábado, 21 de mayo de 2011

21 de mayo de 2011 | Publicado por Enrique Romero | Categorías: toros



Las orejas que cortaron Sebastián Castella y José María Manzanares fue maquillaje para un festejo en el que el único que toreó de verdad fue Alejandro Talavante con el manso y aquerenciado sexto. Un toro que marcó su querencia a los terrenos de chiqueros. Intentó sujetarlo en los medios el extremeño, pero vista la tendencia a salir rebotado de la muleta el de Parladé, Alejandro le dejó ir a los terrenos que quería el toro. Ahí surgieron varias tandas de toreo del caro, enganchando adelante y rematando en redondo, sin mover las zapatillas y pasándoselo por la faja de verdad en los embroques. Una de ellas fue cumbre y así se lo reconoció la plaza puesta en pie. Talavante volvía a arrebatar en Madrid. Con verdad, sin cuentos ni alharacas. De las manoletinas finales salió prendido por la parte trasera de la chaquetilla milagrosamente indemne. Como un pelele le zarandeó el toro con el pitón metido entre el vestido y el cuerpo. Quiso repetir estocada en la suerte de recibir como el pasado martes pero esta vez la apuesta salió cruz. Pinchazo en los bajos, media estocada y dos descabellos dejaron el marcador final del torero pacense en una más que merecida vuelta al ruedo.
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